"Confused"
por MikaBeatle
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Tumbada en el frío suelo, pienso en todo lo que me ha pasado, en todo lo que me pasa y en todo lo que me pasará. Cierro los ojos e intento pensar en un lugar tranquilo y feliz, pero no puedo, manchas negras me impiden imaginar. Me incorporo y miro mis dibujos, un mar con un ojo en su interior captando toda la luz del sol, una flor caída con espinas que nacía de una tierra negra y roja. ¿Qué significa todo esto? Me parece ver una sombra… me giro asustada, pero no era nada. Siento un escalofrío que me recorre todo el cuerpo haciéndome sentir mal. Me odio a mi misma, ¿es eso bueno? Me odio porque sé que mis problemas no son tan graves, que los demás están peor que yo, pero no puedo evitarlo. De pronto noto que empiezo a llorar, sin ninguna razón. Mi vida se basa en escuchar a una egocéntrica diciendo lo bien que le van con los tíos y con sus amigas y recordándote que tu vida está vacía. ¿Celos? Quizás. ¿Se pueden evitar? Quizás. No puedes vivir viendo siempre como a los demás la vida les va tan bien, como son tan felices y tú, en cambio, estás vacía, no sientes. Pero nadie lo nota, no pueden notarlo porque ni siquiera notan que existes. Les gusta jugar contigo, todos lo hacen. Tú te crees todo lo que te dicen. Nadie te apoya, solo te tienes a ti misma, y te odias, odias como eres, odias en lo que te has convertido. Tu corazón está frío, por un instante piensas que no sientes nada, pero después sientes demasiado. ¿Cómo paro esto? No puedo. Mientras mi cabeza se llena de todas esas paranoias cojo todas las pastillas que hay en la casa y me las tomo, pensando que es la mejor solución, pensando que para qué vivir si no voy a ser feliz jamás.
Mientras las pastillas hacen efecto, me vuelvo a tumbar en el suelo, ya no está tan frío. Se me vienen a la cabeza recuerdos felices, con mi familia, con mis amigos. Por mucho que me esfuerce en recordar alguno malo, no puedo. ¿Por qué pasa esto ahora? Ahora que no hay marcha atrás, ahora que voy a desaparecer. Ya no quiero irme, pero no puedo hacer nada, como siempre. La imagen del oscuro pasillo de mi casa se distorsiona, me parece ver a alguien. No he oído la puerta, estaba sola. ¿Quién es? Siento como me agarra, me coje y me lleva a algún sitio. Me dice que esté tranquila, que por fin tengo lo que quiero: morir. Pero lo que esa misteriosa persona no entiende es que ya no quiero irme. Intento decirle que me vuelva a dejar en mi casa, pero en vez de eso digo involuntariamente: “Sí, lo estaba esperando”.
Mi corazón empieza a ir muy lento, mi mente no me deja pensar con claridad, esa persona me deja sobre un lugar muy frío, que me hace daño. Pienso en correr, pero mis piernas no responden, mis ojos no se abren. Oigo gritos, muchos gritos, llantos. ¿Qué hago? Ahora no quiero marcharme, era más feliz antes. No puedo respirar, empiezo a llorar más fuerte, la persona misteriosa se ríe. “¿No era esto lo que querías? ¿Por qué lloras ahora? No puedes hacer nada, ¿te odias más ahora?” dice. Intento suplicar que me lleve a mi casa pero ya es tarde.
De pronto abro los ojos, tengo calor. Estoy en mi cama. Estoy en casa. Pero me siento mejor, liberada, pero algo asustada. ¿Qué significaba ese sueño? Confusa volví a intentar dormir, con miedo por si volvía a soñar otra vez algo así. Una frase no paraba de sonar en mi cabeza: estoy en casa.