Comentario de Hathor
Amy (Kate Beckinsale) y David Fox (Luke Wilson) son un matrimonio que está a punto de divorciarse, y que tras ir a una celebración, regresan juntos en coche. Pero tras abandonar la carretera interestatal para coger un desvío, sufren una avería de coche en medio de una remota y oscura carretera rural, al ser de noche, deciden hospedarse en un mugriento y solitário motel de carretera que se encuentra en la zona. El extraño propietário, aunque aparentemente inofensivo, del motel, les ofrece gustosamente una habitación, en la que David y Amy vivirán una auténtica pesadilla.
Algúnos afortunados sabemos que hospedarse en moteluchos súcios y solitários de carretera, ya sea para una noche, una semana o media hora puede resultar perjudicial para la salud, y es que, es muy posible que acabes siendo acuchillado, torturado o ves a saber qué, ésta llamemosla "motelfóbia" posiblemente haya sido provocada por ver en nuestra infancia "Psicosis", dejando en nuestro subconsciente una gran aversión hacia éstos lugares tan acogedormente mugrosos y deprimentes, y que con los años, les cojeríamos más antipatía, ya que los volveríamos a ver de "escenario" para otras películas no menos sangrientas.
"Habitación sin salida" no sólo se asemeja a "Psicosis" por el hecho de suceder en un súcio motel, también tiene a su particular y atípico propietário, su policía, sus gritos, su cortina de ducha, y ésta vez, en lugar de agujeritos por la pared, tendremos un circuito de cámaras de grabación, y es que, ésta película contiene algún que otro "guiño" a Psicosis, pero sin llegar ni pretender ser una versión de la obra de Hitchcock, eso si, contiene un evidente y destacable homenaje en sus bonitos créditos iniciales.
Una película que sin partir de una idea nueva ni original, ofrece bastante entretenimiento, buen ritmo, consiguiendo mantener el suspense durante todo el film, con una buena pareja de actores, aunque, debo decir que en un primer momento, me resultó un poco molesto el personaje que interpreta Kate Beckinsale, "Amy", ya que hace de la típica mujer miedosa y falta de ideas que espera que su "hombre" piense y la salve. Destacable también la interpretación de Frank Whaley, el propietário del motel, ocupando en cierto modo el lugar de "Norman Bates", un tipo raro que emana desconfianza.
Pero lo que más me gustó de "Habitación sin salida" es que, ésta vez el motivo de que sus protagonistas se conviertan en victimas potenciales, no es porque a unos tipos locos les haya dado por matar y punto, sino que tras las paredes del motel se esconde el negro negocio de las "snuff movies", esto dota a la película de gran realismo y tensión.
Una película que logra mantener el interés durante sus 85 minutos de duración, consiguiendolo ésto con tan solo cinco actores (dos de ellos parcos en palabras) y un motel, eso si, a pesar de tratar el tema de las "snuff movies" a penas sale sangre, aunque sí contiene alguna que otra imagen violenta a costa de personas, que, desgraciadamente decidieron hospedarse en dicho motel.
Y es que no hay nada más terrorífico que dormir en un mugriento colchón de un motel de carretera.